Realmente podemos ver cómo las fiestas de fin de año, los cumpleaños, o cualquier momento en el año es una forma de celebrar la cantidad de cosas y dinero que se tiene, en lugar de buscar educar valores a quienes nos rodean, en especial los niños y los jóvenes.
En mi experiencia de estos últimos meses he podido ver cómo en cualquier clase, cualquier taller, cualquier reunión social, encuentro de amigos, etcétera, estamos todos pegados a las pantallas de nuestros celulares. A veces estamos en una obra de teatro o en el cine y estamos mirando nuestras pantallas de celulares en lugar de prestar atención. Esto es mucho más hiriente cuando estamos con un amigo o amiga charlando de algo y de pronto comenzamos a distraernos con el celular. Creo que la humanidad está cada vez menos humanizada, cada vez más pegada a una pantalla.
El problema se hace más grande, porque en mi país llaman progreso al hecho de que todas las personas puedan acceder a una televisión y ver los canales que quieran. Yo llamo a eso una forma de callar a las personas, de matar ilusiones, de atontar sueños. La televisión es un medio por el cual las personas dejan a un lado su vida para tomar prestada la de alguien mas. Cito a 31 minutos y a su canción 'Yo nunca vi televisión' en la parte en que dicen 'y descubrí un mundo nuevo y fácil, que estaba en la televisión. No necesito amigos que me amen, ya es la pantalla la que cumple esa función'.
Mi abuela me hizo notar cómo hay varios niveles de imaginación: están los libros, en donde tienes que imaginar lo que te dicen las palabras: imaginas voces de los personajes, imaginas las formas que tienen estos personajes. Está la radio, en donde las voces ya no las imaginas, las escuchas, pero aún imaginas las formas de los personajes. Por último está la televisión, en donde no imaginas absolutamente nada. Simplemente entreabres la boca y miras la pantalla por el tiempo que dure el programa, los personajes y sus voces mostrados tal cual son, la imaginación y la comprensión aturdida por la imagen y el sonido.
Bueno, a lo que quería llegar es al materialismo que nos invade a todos. Cuando vemos la televisión recordamos, analizamos, que nuestras casas no son como las de la tele, que necesitamos muebles nuevos, televisores nuevos, celulares nuevos, ropa nueva, y que en lo posible todo esto sea lo más caro posible. Como la televisión no da lugar a que nuestros hijos imaginen, por supuesto que ellos no necesitan amigos del barrio. La televisión anula los sentidos, anula los amigos, anula la imaginación y de paso, crea personas para este sistema, consumistas, robotizadas y exactamente como las quiere el sistema para moldearlas.
La televisión, no es, por supuesto, completamente mala. Muchos dirán que depende de cómo se la usa, pero mi pregunta es: ¿quién nos va a enseñar a usar bien la televisión? Seguramente la población preferirá olvidar los problemas que tiene y ver caricaturas, el noticiero, las telenovelas, las propagandas, en lugar de concentrarse en un documental interesantísimo sobre química cuántica o la vida en la selva.
No digo que no haya gente que prefiera culturizarse y utilice este medio de forma positiva, no. Lo que intento decir es que la televisión y su alcance en la población como un medidor del progreso es definitivamente un mal medidor.
Así que volviendo al materialismo: ¿solución? Mi punto de vista es que personas desprendidas de sí mismas, preocupadas por el progreso de la humanidad y siempre con la vista hacia los intereses de otros y no los propios no podrán ser nunca personas materialistas, es decir, preocupadas en comprar más, en tener para ellos lo mejor. Así que básicamente, vuelvo al mismo tema de mis otras entradas: la necesidad urgente de una educación espiritual universal, con énfasis en los niños, en los prejóvenes, en los jóvenes. Una educación que nos ayude a pensar, razonar y discernir.
Adiós egoísmo significa un mundo mejor, en donde nos preocupemos por los demás. 'Prefiere a tu hermano antes que a ti mismo', en palabras de Bahá'u'lláh. Esperemos que podamos educar a nuestros niños para que escuchen este llamado urgente para de una vez por todas transformar a las personas, y el mundo entero.