sábado, 21 de diciembre de 2013

Desprendimiento de uno mismo

Una preocupación social general últimamente muy charlada por todos es el creciente materialismo. 

Realmente podemos ver cómo las fiestas de fin de año, los cumpleaños, o cualquier momento en el año es una forma de celebrar la cantidad de cosas y dinero que se tiene, en lugar de buscar educar valores a quienes nos rodean, en especial los niños y los jóvenes. 

En mi experiencia de estos últimos meses he podido ver cómo en cualquier clase, cualquier taller, cualquier reunión social, encuentro de amigos, etcétera,  estamos todos pegados a las pantallas de nuestros celulares. A veces estamos en una obra de teatro o en el cine y estamos mirando nuestras pantallas de celulares en lugar de prestar atención. Esto es mucho más hiriente cuando estamos con un amigo o amiga charlando de algo y de pronto comenzamos a distraernos con el celular. Creo que la humanidad está cada vez menos humanizada, cada vez más pegada a una pantalla.

El problema se hace más grande, porque en mi país llaman progreso al hecho de que todas las personas puedan acceder a una televisión y ver los canales que quieran. Yo llamo a eso una forma de callar a las personas, de matar ilusiones, de atontar sueños. La televisión es un medio por el cual las personas dejan a un lado su vida para tomar prestada la de alguien mas. Cito a 31 minutos y a su canción 'Yo nunca vi televisión' en la parte en que dicen 'y descubrí un mundo nuevo y fácil, que estaba en la televisión. No necesito amigos que me amen, ya es la pantalla la que cumple esa función'.

Mi abuela me hizo notar cómo hay varios niveles de imaginación: están los libros, en donde tienes que imaginar lo que te dicen las palabras: imaginas voces de los personajes, imaginas las formas que tienen estos personajes. Está la radio, en donde las voces ya no las imaginas, las escuchas, pero aún imaginas las formas de los personajes. Por último está la televisión, en donde no imaginas absolutamente nada. Simplemente entreabres la boca y miras la pantalla por el tiempo que dure el programa, los personajes y sus voces mostrados tal cual son, la imaginación y la comprensión aturdida por la imagen y el sonido.
 
Bueno, a lo que quería llegar es al materialismo que nos invade a todos. Cuando vemos la televisión recordamos, analizamos, que nuestras casas no son como las de la tele, que necesitamos muebles nuevos, televisores nuevos, celulares nuevos, ropa nueva, y que en lo posible todo esto sea lo más caro posible. Como la televisión no da lugar a que nuestros hijos imaginen, por supuesto que ellos no necesitan amigos del barrio. La televisión anula los sentidos, anula los amigos, anula la imaginación y de paso, crea personas para este sistema, consumistas, robotizadas y exactamente como las quiere el sistema para moldearlas. 

La televisión, no es, por supuesto, completamente mala. Muchos dirán que depende de cómo se la usa, pero mi pregunta es: ¿quién nos va a enseñar a usar bien la televisión? Seguramente la población preferirá olvidar los problemas que tiene y ver caricaturas, el noticiero, las telenovelas, las propagandas, en lugar de concentrarse en un documental interesantísimo sobre química cuántica o la vida en la selva. 
No digo que no haya gente que prefiera culturizarse y utilice este medio de forma positiva, no. Lo que intento decir es que la televisión y su alcance en la población como un medidor del progreso es definitivamente un mal medidor.

Así que volviendo al materialismo: ¿solución? Mi punto de vista es que personas desprendidas de sí mismas, preocupadas por el progreso de la humanidad y siempre con la vista hacia los intereses de otros y no los propios no podrán ser nunca personas materialistas, es decir, preocupadas en comprar más, en tener para ellos lo mejor. Así que básicamente, vuelvo al mismo tema de mis otras entradas: la necesidad urgente de una educación espiritual universal, con énfasis en los niños, en los prejóvenes, en los jóvenes. Una educación que nos ayude a pensar, razonar y discernir. 

Adiós egoísmo significa un mundo mejor, en donde nos preocupemos por los demás. 'Prefiere a tu hermano antes que a ti mismo', en palabras de Bahá'u'lláh. Esperemos que podamos educar a nuestros niños para que escuchen este llamado urgente para de una vez por todas transformar a las personas, y el mundo entero.

martes, 5 de octubre de 2010

razones.


A veces es difícil, seguir adelante cuando algo malo nos sucede. Últimamente pensaba mucho en las motivaciones que tenemos los humanos para vivir. Si una persona tiene una motivación fuerte para vivir, aspiraciones que llenar, obviamente va a querer seguir viviendo y luchando por sus ideales.
Ahora, ¿Cuál es la motivación que realmente nos va a llevar a tener el deseo de seguir vivos por el resto de nuestras vidas, pase lo que nos pase?¿Qué es aquello que nos va a dar la fuerza de levantarnos todas la mañanas? -A lo mejor no sea la aspiración de vivir para poder probar todos los chocolates del mundo, como creen algunos que yo diría- Tal vez muchos viven para tener una familia, para tener un día un buen trabajo y ganar un buen sueldo, tener una linda casa, un lindo auto. Tal vez muchos otros viven para encontrar el amor de su vida y sentirse así menos solos. (El sentimiento de soledad se genera justamente cuando nuestros motivos para vivir se ven truncados por algo).

Bueno, desde mi punto de vista, los ideales y aspiraciones que más funcionan para las personas han sido y siempre serán los de luchar por causas sociales, por corrientes ideológicas. Uno adquiere esto generalmente en la juventud, cuando está más atento al mundo y más frustrado porque ve a su alrededor mucho sufrimiento: en su propia familia, en su barrio, en su ciudad, en su aldea, pueblo, uno se siente impotente y comienza a buscar la forma de cambiar esa realidad, de poder mejorar las cosas. Si un joven ve pobreza a su alrededor, luchará por salir de esa pobreza, por darle a sus padres un mejor ambiente, por tener él más oportunidades. Si ve injusticia, luchará por la justicia, etc.

Ahora bien: es cierto que muchos se frustran y dejan de luchar. Y también es cierto que muchos no luchan. (El típico problema de nuestra sociedad que idiotiza a nuestra gente). Muchos jóvenes llegan frustrados a una etapa en la que deberían dedicarse a disfrutar la vida, a enfocar sus energías en trabar amistades verdaderas, a vivir con plenitud, trabajar por el mejoramiento de su entorno.

Es por eso que hay tantos problemas sociales: me parece que cuando éramos niños todos pensábamos: 'si todos pensaran igual, no habrían guerras... ¿por qué los adultos son tan complicados?'. Los problemas de medio ambiente, de pobreza, de injusticia social, de todo tipo de guerras, se dan primero en los corazones de las personas. Y eso es una verdad absoluta: si pudiéramos solucionar los problemas morales y espirituales, podríamos solucionar también la mayor parte de los problemas actuales. Crear conciencia es el deber de éstas personas que se dedican a cambiar su entorno. Pero no lo hacemos.
Imagínense que su razón para vivir sea la de trabajar por el mejoramiento de uno mismo y del entorno que los rodea paralelamente, seguros de que lo que hacen está marcando la diferencia, haciendo un cambio profundo. ¿no sería ésta una buena razón para vivir? ¿no sería éste un buen motivo para levantarse de la cama cada mañana y mirarse al espejo, y por más grande que sea nuestra nariz o por más feas que sean nuestras verrugas, sonreír? ¿No sería una forma de sentirnos importantes para el mundo, sin importar nuestra edad o condición social? (porque mucho se ve que en cada vez más países, las personas que se jubilan dejan de sentirse útiles y se suicidan, o se mueren de aburrimiento, tristeza y soledad. Al igual que la extrema pobreza, al igual que la depresión por no ser la más 'bonita' o la más delgada, por no ser el más rico, por no ser el mas inteligente).
Es que, realmente, hemos dejado de lado nuestra verdadera esencia y nos hemos inclinado a pensar como no nos gusta pensar, a sentir como no nos gusta sentirnos, a vestirnos como no nos gusta vestirnos, a escuchar música que ni siquiera nos agrada, a dejar de crear, a dejar de sonreír. A dejar de vivir.

Por eso que nos valgan las críticas de otros, es hora de ser diferentes, de encontrar esa razón para vivir.

(Esito sería) :)

miércoles, 16 de junio de 2010

Un solo lenguaje...

La libertad, el amor, los sueños, tantos millones de sentimientos y conceptos propios de los seres humanos. A veces me pregunto cómo puede un ser humano ser tan complejo. Y entonces recuerdo lo difícil que es que estos sentimientos sean entendidos por otro ser humano de la forma en que queremos que se entienda. Lo que es para nosotros amor, puede que para alguien más sea una forma de mostrar odio, o rencor. Es como la belleza, nadie puede decir que algo sea físicamente bello para todos. Nadie.

Entonces se crea un problema grande: ¿Qué hacer para demostrar estos conceptos sin que sean malentendidos? porque de ahí que nacen tantas guerras y problemas. De los malentendidos, precisamente.

He aquí que viajamos a la raíz del entendimiento de nuestros conceptos: nuestra educación. Nuestros padres, maestros y amigos nos educan todos los días para entender una cierta cultura, que ya tiene preceptos de lo que es hermoso y lo que no, por lo que siempre va a ser más fácil relacionarnos con alguien de nuestra propia cultura que con alguien externo. Nos van a gustar cosas parecidas, vamos a hablar de la misma forma, y a lo mejor hasta se puede volver aburrido que nos entiendan tan bien...

Y aquí nace otra cosa muy interesante: si todos tenemos un lenguaje similar, al menos a la hora de interpretar nuestros sentimientos, nos será muchísimo mas fácil relacionarnos, entendernos, y dejar de crear conflictos. Este lenguaje viene del alma, y es un lenguaje que sabemos que está allí, los sentimos, pero no podemos definirlo. Está en la esencia misma del ser humano, y es mucho más fácil sentirlo con una sonrisa, con una mirada cargada de dulzura, o con un "te quiero". Las cosas que son bonitas para todos, eso sí, son las caricias, las sonrisas, un 'te amo', una mirada dulce de nuestros padres, los ojos de un niño pequeño, y tantos otros.

A lo mejor no nos hemos detenido a ver que la persona que vive en la casa de al lado nos saluda con dulzura, o que hay un gatito medio muerto de hambre que se para en nuestras puertas todos los martes a las nueve y cuarto a maullar por si acaso nos sentimos generosos.

Dar afecto, dedicar tiempo a las personas que nos rodean, siempre hace nuestra vida mas llevadera, más hermosa, e incluso divertida.

¡Adiós al estrés! Adiós al 'no tengo tiempo hoy, jugamos mañana'. Los apurados ganan muchos minutos, pero se les acaban más rápido los días. Y luego, los años pasan sin haber amado. Sin habernos comunicado con nuestro mágico lenguaje del que nos dota el corazón todos los días.

jueves, 28 de enero de 2010

Soledad?


Bueno, la historia de esta nota comienza con una 'dulce' señora intentando llevarme al manicomio por cantar en la calle sin llevar audífonos. Recuerdo que corrí de ella, que en realidad pienso que estaba más loca que yo, gritando por mi cordura y la preocupación que debería infundir en la gente el hecho de que nadie se preocupara por mí. Creo muy firmemente que si no hubiera corrido de ella, ahora mismo estaría explicando a cincuenta personas lo cuerda que soy, lo cual en realidad no me haría sentirme muy cuerda... En realidad, a veces me frustra mucho el hecho de que la mayoría de las personas estén las veinticuatro horas preocupados por lo que hacen los demás... y a mi alrededor siempre hay muchos adultos que piensan que me están haciendo un bien obligándome a actuar como ellos. "No debes reír muy fuerte. No debes actuar tan extraño. "No debes vestirte así. No debes cantar en la calle. No debes sonreír tanto. No debes, no debes, no debes...." Lo oigo todo el tiempo. Y la verdad, he aprendido a ignorarlo. Pero eso es justamente lo que me preocupa: Aprendí a ignorarlo. Y eso, definitivamente, no es bueno. Es hora de cambiar la mentalidad, dejar de ignorar lo que está mal. Es fácil vivir con los ojos cerrados, ignorar todo lo malo, es fácil decir que es culpa de alguien más. Pero no es divertido. De pronto, la vida se vuelve monótona ignorando todo, sin luchar nunca. Algunos dicen que nos cansamos luchando. Pero su definición de lucha es en realidad de monotonía: Se cansan de ignorar todo y de trabajar en algo que nos les gusta. en realidad se cansan de NO luchar. Y aquí entra el tema de la soledad... Nunca me ha gustado mucho el sentimiento que da estar sola. Sentirse sola. Y me ha pasado mucho. Pero últimamente ha aprendido el secreto para no sentirme así... tener un objetivo como este. Los objetivos superiores, especialmente los que son altruistas y despiertan sentimientos buenos en nosotros, nos impiden sentirnos solos. Por ahora, cada vez que un adulto me diga que no debo hacer algo, intentaré usar la razón para hacerle ver que todos tenemos diferentes puntos de vista de la vida. Si alguien quiere caminar de cierta forma, tiene derecho a hacerlo, siempre y cuando no dañe a los demás. Y creo que sonreír en la calle o cantar, alegra a algunas personas, y molesta a otras, pero nunca vamos a poder agradar a todo el mundo... así que lo seguiré haciendo mientras lo sienta de verdad.

sábado, 3 de octubre de 2009

¡contaminación de anti-sonrisas! ¡es horrible!

Hace algunos días que lo noto con más frecuencia: cada vez menos gente sonríe. y es un hecho para mí, el decir que contagiamos a nuestros niños y a nuestras personas felices, con nuestra seriedad y mal humor.
Basta con que salgamos de nuestras casas de mal humor, que me caí de la cama, que me duele la cabeza, que hay mucho ruido a mi alrededor, que me peleé con alguien, que le grité al perro, y qué se yo cuántas otras cosas que bastan para que, una vez en la calle, hagamos a los demás infelices con nuestras miradas asesinas. ¿Algunas vez se preguntaron cuánto bajamos la autoestima de los demás al mirarlos de forma reprobatoria, y hacerlos sentir mal? Creo que no. Está en nuestras manos decidir si queremos tener un buen día o no, y por eso es importante dar a los demás lo que nos gusta que nos den: una sonrisa.
Recuerdo que leí en alguna parte que deberíamos intentar andar con una sonrisa todo el día, de esa forma veríamos lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo. Y lo intenté muchas veces, hasta ahora lo hago, y es verdad, la gente piensa que una está loca por sonreír de vez en cuando, y si sonríes todo el día, ya eres de la gente del manicomnio, o peor: me han hecho a un lado por sonreír demasiado, como si fuera una enfermedad contagiosa y maligna.
De hecho, eso es, una enfermedad que debemos procurar contagiar a todo el mundo, sonriendo alegraremos especialmente a los niños y a los que tienen corazones de niños.
Seamos felices hoy, no esperemos a mañana para intentar encontrar la felicidad, porque está en nuestros corazones hoy, sin importar lo mal que nos vaya: dejemos nuestros problemas a un lado, y ¡a sonreír!

sábado, 26 de septiembre de 2009

Juventud... ¡A disfrutarla!

La juventud es realmente valiosa. Tal vez nunca llegamos a apreciarla completamente, pero he llegado a pensar que no sería tan valiosa si nos dejaran disfrutarla. A ratos siento que ponen mucho peso sobre nosotros, y a ratos también me parece que no confían en nuestros criterios. Siempre escucho decir que el futuro está en nuestras manos, pero nos limitan tanto que no nos dejan hacer mucho. Es decir, a nuestra edad ya es más fácil que nos tomen en cuenta, pero aún piensan que somos inmaduros como para saber qué es lo que debemos hacer, y parece un poco contradictorio.
Tal vez deberíamos probar con mostrarle a todo el mundo a nuestro alrededor que la independencia y el poder de decisión sí está en nuestras manos, que sí somos capacez de construir con ayuda de todos un mundo mejor. Pero otro problema que encuentro siempre, es que cuando les pedimos independencia, no nos la dan, y cuando necesitamos ayuda y no sabemos qué hacer, nadie parece tener tiempo para escucharnos, para ayudarnos.
Algo valioso que me enseñó mi mejor amiga: Si le pones esfuerzo a todo lo que haces, siempre vas a recibir recompensas, tal vez no las que esperas. Pero siempre que te esfuerzas y pones todo tu corazón y alma en tus actividades, la vida es más sencilla, es más fácil sonreír, y, aunque nadie se de cuenta, siempre recibes bendiciones y te rodeas de personas que te aman.
Y algo más: nunca piensen que no son jóvenes. Los niños pequeños y las personas mayores también son jóvenes, siempre que tengan la fuerza de voluntad para cambiar las situaciones que son malas o desagradables en la vida. Pensemos positivo, la vida es hermosa siempre, el sufrimiento hace que apreciemos los momentos difíciles, y que crezcamos como personas. Así que no nos dejemos engañar por una felicidad material: es una ilusión de felicidad que siempre deja un sabor amargo en la boca. No importa si no tenemos lo que queremos, mientras haya una sola persona a la que amemos, no importa si no somos correspondidos.