sábado, 3 de octubre de 2009

¡contaminación de anti-sonrisas! ¡es horrible!

Hace algunos días que lo noto con más frecuencia: cada vez menos gente sonríe. y es un hecho para mí, el decir que contagiamos a nuestros niños y a nuestras personas felices, con nuestra seriedad y mal humor.
Basta con que salgamos de nuestras casas de mal humor, que me caí de la cama, que me duele la cabeza, que hay mucho ruido a mi alrededor, que me peleé con alguien, que le grité al perro, y qué se yo cuántas otras cosas que bastan para que, una vez en la calle, hagamos a los demás infelices con nuestras miradas asesinas. ¿Algunas vez se preguntaron cuánto bajamos la autoestima de los demás al mirarlos de forma reprobatoria, y hacerlos sentir mal? Creo que no. Está en nuestras manos decidir si queremos tener un buen día o no, y por eso es importante dar a los demás lo que nos gusta que nos den: una sonrisa.
Recuerdo que leí en alguna parte que deberíamos intentar andar con una sonrisa todo el día, de esa forma veríamos lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo. Y lo intenté muchas veces, hasta ahora lo hago, y es verdad, la gente piensa que una está loca por sonreír de vez en cuando, y si sonríes todo el día, ya eres de la gente del manicomnio, o peor: me han hecho a un lado por sonreír demasiado, como si fuera una enfermedad contagiosa y maligna.
De hecho, eso es, una enfermedad que debemos procurar contagiar a todo el mundo, sonriendo alegraremos especialmente a los niños y a los que tienen corazones de niños.
Seamos felices hoy, no esperemos a mañana para intentar encontrar la felicidad, porque está en nuestros corazones hoy, sin importar lo mal que nos vaya: dejemos nuestros problemas a un lado, y ¡a sonreír!

sábado, 26 de septiembre de 2009

Juventud... ¡A disfrutarla!

La juventud es realmente valiosa. Tal vez nunca llegamos a apreciarla completamente, pero he llegado a pensar que no sería tan valiosa si nos dejaran disfrutarla. A ratos siento que ponen mucho peso sobre nosotros, y a ratos también me parece que no confían en nuestros criterios. Siempre escucho decir que el futuro está en nuestras manos, pero nos limitan tanto que no nos dejan hacer mucho. Es decir, a nuestra edad ya es más fácil que nos tomen en cuenta, pero aún piensan que somos inmaduros como para saber qué es lo que debemos hacer, y parece un poco contradictorio.
Tal vez deberíamos probar con mostrarle a todo el mundo a nuestro alrededor que la independencia y el poder de decisión sí está en nuestras manos, que sí somos capacez de construir con ayuda de todos un mundo mejor. Pero otro problema que encuentro siempre, es que cuando les pedimos independencia, no nos la dan, y cuando necesitamos ayuda y no sabemos qué hacer, nadie parece tener tiempo para escucharnos, para ayudarnos.
Algo valioso que me enseñó mi mejor amiga: Si le pones esfuerzo a todo lo que haces, siempre vas a recibir recompensas, tal vez no las que esperas. Pero siempre que te esfuerzas y pones todo tu corazón y alma en tus actividades, la vida es más sencilla, es más fácil sonreír, y, aunque nadie se de cuenta, siempre recibes bendiciones y te rodeas de personas que te aman.
Y algo más: nunca piensen que no son jóvenes. Los niños pequeños y las personas mayores también son jóvenes, siempre que tengan la fuerza de voluntad para cambiar las situaciones que son malas o desagradables en la vida. Pensemos positivo, la vida es hermosa siempre, el sufrimiento hace que apreciemos los momentos difíciles, y que crezcamos como personas. Así que no nos dejemos engañar por una felicidad material: es una ilusión de felicidad que siempre deja un sabor amargo en la boca. No importa si no tenemos lo que queremos, mientras haya una sola persona a la que amemos, no importa si no somos correspondidos.