martes, 5 de octubre de 2010

razones.


A veces es difícil, seguir adelante cuando algo malo nos sucede. Últimamente pensaba mucho en las motivaciones que tenemos los humanos para vivir. Si una persona tiene una motivación fuerte para vivir, aspiraciones que llenar, obviamente va a querer seguir viviendo y luchando por sus ideales.
Ahora, ¿Cuál es la motivación que realmente nos va a llevar a tener el deseo de seguir vivos por el resto de nuestras vidas, pase lo que nos pase?¿Qué es aquello que nos va a dar la fuerza de levantarnos todas la mañanas? -A lo mejor no sea la aspiración de vivir para poder probar todos los chocolates del mundo, como creen algunos que yo diría- Tal vez muchos viven para tener una familia, para tener un día un buen trabajo y ganar un buen sueldo, tener una linda casa, un lindo auto. Tal vez muchos otros viven para encontrar el amor de su vida y sentirse así menos solos. (El sentimiento de soledad se genera justamente cuando nuestros motivos para vivir se ven truncados por algo).

Bueno, desde mi punto de vista, los ideales y aspiraciones que más funcionan para las personas han sido y siempre serán los de luchar por causas sociales, por corrientes ideológicas. Uno adquiere esto generalmente en la juventud, cuando está más atento al mundo y más frustrado porque ve a su alrededor mucho sufrimiento: en su propia familia, en su barrio, en su ciudad, en su aldea, pueblo, uno se siente impotente y comienza a buscar la forma de cambiar esa realidad, de poder mejorar las cosas. Si un joven ve pobreza a su alrededor, luchará por salir de esa pobreza, por darle a sus padres un mejor ambiente, por tener él más oportunidades. Si ve injusticia, luchará por la justicia, etc.

Ahora bien: es cierto que muchos se frustran y dejan de luchar. Y también es cierto que muchos no luchan. (El típico problema de nuestra sociedad que idiotiza a nuestra gente). Muchos jóvenes llegan frustrados a una etapa en la que deberían dedicarse a disfrutar la vida, a enfocar sus energías en trabar amistades verdaderas, a vivir con plenitud, trabajar por el mejoramiento de su entorno.

Es por eso que hay tantos problemas sociales: me parece que cuando éramos niños todos pensábamos: 'si todos pensaran igual, no habrían guerras... ¿por qué los adultos son tan complicados?'. Los problemas de medio ambiente, de pobreza, de injusticia social, de todo tipo de guerras, se dan primero en los corazones de las personas. Y eso es una verdad absoluta: si pudiéramos solucionar los problemas morales y espirituales, podríamos solucionar también la mayor parte de los problemas actuales. Crear conciencia es el deber de éstas personas que se dedican a cambiar su entorno. Pero no lo hacemos.
Imagínense que su razón para vivir sea la de trabajar por el mejoramiento de uno mismo y del entorno que los rodea paralelamente, seguros de que lo que hacen está marcando la diferencia, haciendo un cambio profundo. ¿no sería ésta una buena razón para vivir? ¿no sería éste un buen motivo para levantarse de la cama cada mañana y mirarse al espejo, y por más grande que sea nuestra nariz o por más feas que sean nuestras verrugas, sonreír? ¿No sería una forma de sentirnos importantes para el mundo, sin importar nuestra edad o condición social? (porque mucho se ve que en cada vez más países, las personas que se jubilan dejan de sentirse útiles y se suicidan, o se mueren de aburrimiento, tristeza y soledad. Al igual que la extrema pobreza, al igual que la depresión por no ser la más 'bonita' o la más delgada, por no ser el más rico, por no ser el mas inteligente).
Es que, realmente, hemos dejado de lado nuestra verdadera esencia y nos hemos inclinado a pensar como no nos gusta pensar, a sentir como no nos gusta sentirnos, a vestirnos como no nos gusta vestirnos, a escuchar música que ni siquiera nos agrada, a dejar de crear, a dejar de sonreír. A dejar de vivir.

Por eso que nos valgan las críticas de otros, es hora de ser diferentes, de encontrar esa razón para vivir.

(Esito sería) :)

miércoles, 16 de junio de 2010

Un solo lenguaje...

La libertad, el amor, los sueños, tantos millones de sentimientos y conceptos propios de los seres humanos. A veces me pregunto cómo puede un ser humano ser tan complejo. Y entonces recuerdo lo difícil que es que estos sentimientos sean entendidos por otro ser humano de la forma en que queremos que se entienda. Lo que es para nosotros amor, puede que para alguien más sea una forma de mostrar odio, o rencor. Es como la belleza, nadie puede decir que algo sea físicamente bello para todos. Nadie.

Entonces se crea un problema grande: ¿Qué hacer para demostrar estos conceptos sin que sean malentendidos? porque de ahí que nacen tantas guerras y problemas. De los malentendidos, precisamente.

He aquí que viajamos a la raíz del entendimiento de nuestros conceptos: nuestra educación. Nuestros padres, maestros y amigos nos educan todos los días para entender una cierta cultura, que ya tiene preceptos de lo que es hermoso y lo que no, por lo que siempre va a ser más fácil relacionarnos con alguien de nuestra propia cultura que con alguien externo. Nos van a gustar cosas parecidas, vamos a hablar de la misma forma, y a lo mejor hasta se puede volver aburrido que nos entiendan tan bien...

Y aquí nace otra cosa muy interesante: si todos tenemos un lenguaje similar, al menos a la hora de interpretar nuestros sentimientos, nos será muchísimo mas fácil relacionarnos, entendernos, y dejar de crear conflictos. Este lenguaje viene del alma, y es un lenguaje que sabemos que está allí, los sentimos, pero no podemos definirlo. Está en la esencia misma del ser humano, y es mucho más fácil sentirlo con una sonrisa, con una mirada cargada de dulzura, o con un "te quiero". Las cosas que son bonitas para todos, eso sí, son las caricias, las sonrisas, un 'te amo', una mirada dulce de nuestros padres, los ojos de un niño pequeño, y tantos otros.

A lo mejor no nos hemos detenido a ver que la persona que vive en la casa de al lado nos saluda con dulzura, o que hay un gatito medio muerto de hambre que se para en nuestras puertas todos los martes a las nueve y cuarto a maullar por si acaso nos sentimos generosos.

Dar afecto, dedicar tiempo a las personas que nos rodean, siempre hace nuestra vida mas llevadera, más hermosa, e incluso divertida.

¡Adiós al estrés! Adiós al 'no tengo tiempo hoy, jugamos mañana'. Los apurados ganan muchos minutos, pero se les acaban más rápido los días. Y luego, los años pasan sin haber amado. Sin habernos comunicado con nuestro mágico lenguaje del que nos dota el corazón todos los días.

jueves, 28 de enero de 2010

Soledad?


Bueno, la historia de esta nota comienza con una 'dulce' señora intentando llevarme al manicomio por cantar en la calle sin llevar audífonos. Recuerdo que corrí de ella, que en realidad pienso que estaba más loca que yo, gritando por mi cordura y la preocupación que debería infundir en la gente el hecho de que nadie se preocupara por mí. Creo muy firmemente que si no hubiera corrido de ella, ahora mismo estaría explicando a cincuenta personas lo cuerda que soy, lo cual en realidad no me haría sentirme muy cuerda... En realidad, a veces me frustra mucho el hecho de que la mayoría de las personas estén las veinticuatro horas preocupados por lo que hacen los demás... y a mi alrededor siempre hay muchos adultos que piensan que me están haciendo un bien obligándome a actuar como ellos. "No debes reír muy fuerte. No debes actuar tan extraño. "No debes vestirte así. No debes cantar en la calle. No debes sonreír tanto. No debes, no debes, no debes...." Lo oigo todo el tiempo. Y la verdad, he aprendido a ignorarlo. Pero eso es justamente lo que me preocupa: Aprendí a ignorarlo. Y eso, definitivamente, no es bueno. Es hora de cambiar la mentalidad, dejar de ignorar lo que está mal. Es fácil vivir con los ojos cerrados, ignorar todo lo malo, es fácil decir que es culpa de alguien más. Pero no es divertido. De pronto, la vida se vuelve monótona ignorando todo, sin luchar nunca. Algunos dicen que nos cansamos luchando. Pero su definición de lucha es en realidad de monotonía: Se cansan de ignorar todo y de trabajar en algo que nos les gusta. en realidad se cansan de NO luchar. Y aquí entra el tema de la soledad... Nunca me ha gustado mucho el sentimiento que da estar sola. Sentirse sola. Y me ha pasado mucho. Pero últimamente ha aprendido el secreto para no sentirme así... tener un objetivo como este. Los objetivos superiores, especialmente los que son altruistas y despiertan sentimientos buenos en nosotros, nos impiden sentirnos solos. Por ahora, cada vez que un adulto me diga que no debo hacer algo, intentaré usar la razón para hacerle ver que todos tenemos diferentes puntos de vista de la vida. Si alguien quiere caminar de cierta forma, tiene derecho a hacerlo, siempre y cuando no dañe a los demás. Y creo que sonreír en la calle o cantar, alegra a algunas personas, y molesta a otras, pero nunca vamos a poder agradar a todo el mundo... así que lo seguiré haciendo mientras lo sienta de verdad.